Image ¡En la calle y en la mesa, Oaxaca es resistencia!

Llevo unos meses sin compartir mis experiencias gastronómicas y culturales que tanto me apasionan. Estaba en un proceso de restablecerme luego de regresar a Puerto Rico y haber dejado atrás un año en México lleno de experiencias maravillosas en todo el sentido de la palabra. Mi último viaje dentro del territorio mexicano fue Oaxaca y no podía regresar a este espacio cibernético sin contarles de este paraíso.

Esto fue para finales del mes de agosto del 2016.  Ya era mi último mes en México y decidí junto a mi pareja, que nos daríamos el último gustito de viajeros en México  visitando uno de los lugares que más anhelábamos conocer; Oaxaca. Gracias a mi amiga que me regaló mi estancia en México; Coco, quien tiene su residencia en allí, tuvimos la oportunidad de conocer este tesoro de lugar.

Comenzamos viernes en la tarde y partimos en la guagua ó camioneta como se dice en México; en un viaje de 7 horas desde la Ciudad de México,  disfrutando de la geografía. La carretera para entrar a Oaxaca es una de un solo carril. A eso de las 8 pm comenzaron a rebasar inmensa cantidad de camiones. Nos preguntábamos que era lo que sucedía y resultó ser que como era viernes, el resto de semana estaba bloqueado el acceso a la ciudad por los maestros de la sección 22 (para esta fecha estaban las huelgas de maestros por una reforma educativa), cerrando la caseta de Huitzo de manera intermitente. Desde este momento comencé a notar la realidad oaxaqueña y más que nada su espíritu de resistencia por la que tanto se conoce este mágico lugar. Me impresionó muchísimo como están tan organizados, pues tenían el control absoluto de todas las entradas y salidas de la ciudad.

Por la noche visitamos el Centro Histórico de Oaxaca. Ahí caminamos por el Andador Turístico, comimos unas nieves de leche quemada y tuna en la Nevería Manolo, y  probamos el piedrazo. El piedrazo es trozos de pan tostados al horno, servidos con un escabeche de cebolla y vegetales. El pan del “Piedrazo” se tuesta y se endurece en el horno, después se guarda en una  bolsa grande y el vendedor los va sacando conforme los clientes los van pidiendo. Se sirven en una pequeña bolsa de plástico y se les agregan los demás ingredientes; es decir, la cebolla y los vegetales en vinagre, papitas, zanahorias, un poco de queso fresco, sal y chile. Para nosotros, inicialmente fue como un gusto adquirido, pero si eres de los que amas las preparaciones en vinagre y curados; esto te volará la cabeza. También en el mismo puesto de piedrazos puedes probar los garbanzos en miel de piloncillo; un poco curiosos pero muy buenos.

Piedrazo
nieve de tuna y leche quemada

En el centro de Oaxaca también encuentras muchas galerías de alebrijes que son artesanías mexicanas surrealistas que pueden estar elaboradas de cartón, papel o madera con diferentes técnicas para su modelado y creación. Estos deben contener colores muy pintorescos y llamativos.

 

 

Al rato de andar las calles coloniales del Centro de Oaxaca nos topamos con una procesión llamada Calenda; que es una invitación abierta para unirse a las fiestas patronales que se avecinan. Se ve a los locales  desfilando entre coloridos trajes, marmotas (títeres gigantes)  y chinas oaxaqueñas bailando.

Tuvimos el honor de compartir con el fundador de Mezcal Real Minero. El Sr. Lorenzo Ángeles y su hija Graciela Ángeles  son unas personas tan entregadas y con una responsabilidad social increíble. El Sr. Lorenzo, quien en el pasado diciembre falleció, fue reconocido como un gran maestro mezcalero, quien siempre defendió la teoría de que los Zapotecas ya destilaban mezcal en ollas de barro. La calidad de su producto, su sabiduría en el tema del mezcal y la humildad con que nos recibió fue memorable. Agradecemos inmensamente a Coco Manzanares y a Josué Boanerges por esta gran oportunidad y experiencia tan enriquecedora que recordaremos siempre.

También puedes visitar el pueblo de Matatlán. Hay una ruta donde puedes ir parando en las diferentes casas mezcaleras y ves el procedimiento desde el cultivo, horneado, fermentación y destilación del mezcal.

 

Si algún día visitas Oaxaca, y estás un domingo, TIENES que ir al Mercado de Tlacolula. Es un mercado a 30 minutos del Centro de Oaxaca en donde convergen residentes de Tlacolula y sus alrededores. Hay una inmensidad de productos agrícolas, textiles y una barbacoa muy buena. Es impresionante la cantidad de vendedores y variedad de productos. Si quieres comprar unos huaraches y textiles a precios módicos, este es el lugar.

 

comiendo consomé de barbacoa

 

También debes visitar Monte Albán. Es una zona arqueológica y fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica.

vista de la Ciudad de Oaxaca desde Monte Albán

 

 

A una hora aproximadamente del Centro de Oaxaca; está Hierve el Agua. Es un sistema de cascadas petrificadas. Son de origen natural formadas hace miles de años por el escurrimiento de agua con alto contenido de minerales. Es hermoso; es impresionante. ¡Aquí sí que no puedes dejar de ir!

 

Aquí les comparto algunos de los lugares de comer que debes tratar de ir, pues la gastronomía oaxaqueña es muy amplia y al visitar cada uno de estos lugares, conoces más sobre lo auténtico, y lo verdaderamente rico de este pedacito de México.

Mercado la Merced– Está bien bueno para ir a desayunar unos chilaquiles y tomar un chocolatito oaxaqueño calientito.

Nevería Manolo – nieve de leche quemada y tuna, un clásico oaxaqueño. Hay varios puestos. Hay uno en Monte Albán, para que cuando salgas te refresques un poco y en el Centro Histórico también hay otra localidad.

Cenaduría Doña Flavia –Se le dicen cenadurías a casas donde las personas abren sus marquesinas o terrazas y ahí venden sus preparaciones. En ésta en especial debes probar la tostada de chapulines y la tlayuda de la carne que quieras con asiento… Las tlayudas son muy distintivas de Oaxaca. Estas son como una tortilla gigante y muy fina. El asiento son los sedimentos que quedan en el fondo de la olla  donde fríen la carne de cerdo. ¡Ahí está el sabor! ¡Que viva la grasa!

tostada de chapulines

 

tlayuda con asiento y carne cecina

 

El Milenario Restaurante – Es un restaurante muy pintoresco, donde puedes ver como hacen las tortillas al momento. Te recomiendo ir a desayunar un pan de yema con chocolate caliente oaxaqueño y luego un mole. De paso cruzas la calle y visitas el Árbol del Tule. Seguido es el buen día para visitar al Monte Albán o Hierve el Agua pues quedan para el mismo hemisferio.

Mercado 20 de noviembre – Este mercado es muy famoso. Es en el Centro de Oaxaca. Debes ir al Pasillo del Humo – En donde el atractivo es comer carnes asadas sobre el carbón, entre las que se puede escoger entre tasajo oreado o fresco, chorizo, cecina enchilada y hasta las tripas de la res. Es impresionante la cantidad de personas que lo visitan y que van a vender sus cositas.

 

 

Restaurante Origen, Centro Histórico– Chef Rodolfo Castellanos. Su cocina es inspirada en lo auténtico y tradicional, con técnicas locales de la cocina oaxaqueña pero integra todo aquello que pueda potenciar el sabor. Es una explosión de sabores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Restaurante La Olla, Centro Histórico– comida oaxaqueña de temporada.

 

 

 

Oaxaca tiene una magia inexplicable. Admiré su espíritu de lucha, de trabajo y el respeto por sus tradiciones y gastronomía que siempre han caracterizado a este pueblo. Ha sido uno de los viajes dentro de la República que más me he disfrutado y recordaré siempre, de eso no tengo la menor duda. Nos vemos pronto Oaxaca. ¡Te quiero!

Gracias a Omi, Coco y Sandra por ser mis compañeros en esta aventura.

 

 

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